El fuego, purifica el alma.

A veces, el fuego, crece tanto que es imposible apaciguarlo, apagarlo. Se mantienen las brasas encendidas & vuelan las cenizas, recorren el aire y le cuentan sus secretos a las hojas caídas de los árboles.
Puedo ser las cenizas y tú las hojas caídas para contarte mis secretos más ocultos.
Permíteme martirizarme con tus recuerdos, aunque es mejor disfrutar el ahora, construir el futuro con miradas de amor y satisfacción.

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